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La pisada. Talón y arco. Consejos para apoyar mejor el pie

Muchas veces, una molestia o dolor como podría ser en la rodilla, puede estar producido por una mala pisada.

En este artículo nos vamos a centrar principalmente en el apoyo del arco del pie y del talón.

Por norma general y para aquellas personas que no sufren de pie plano, podemos decir que un buen apoyo plantar consiste en una posición en la que el talón quede ligeramente por encima de los dedos y donde el arco del pie quede bien apoyado.

Últimamente, el calzado que se vende es muy plano y no cumplen estas características básicas. Si a eso le sumamos que cambiamos de calzado varias veces, el pie tiene que adaptarse a las diferentes pisadas y eso repercute no solo en el pie, sino en articulaciones próximas como la rodilla, en músculos como los gemelos e incluso a la columna, ya que los pies, es la base de toda nuestra estructura.

El calzado deportivo es el que más se aproxima.

Consecuencias que produce no apoyar correctamente el arco plantar:

Si la plantilla o la superficie del calzado no tiene una elevación en la cara interna, el arco no se apoyará correctamente y eso puede producir dolores en el pie, el tobillo, la rodilla, trastornos en la cadera y tensión en los gemelos.

Si vemos que nuestro calzado es muy plano, podemos hacer lo siguiente para intentar que apoye mejor el arco:

Colocamos el pie en una superficie plana. Introducimos un trozo de algodón en el hueco del arco y lo vamos apretando con los dedos hasta que quede introducido completamente para que así, tome la forma de nuestro arco.

Ahora colocamos el trozo de algodón debajo de la plantilla, del lado interno de cada calzado.

Al introducir el pie, debemos notar como el arco está apoyado pero sin estar forzado. Si fuera así, quitamos un poco de algodón.

Por higiene, conviene que cambiemos el algodón cada 10 o 15 días.

 

Consecuencias que produce no apoyar correctamente el talón:

taloneraOtro problema del calzado plano es que el pie queda recto cuando lo correcto es que el talón quede ligeramente por encima de los dedos. Esto produce una mayor hiperextensión de rodilla y una tensión permanente en los gemelos, lo que puede producir un espolón, talalgia, fascitis plantar, dolores en la rodilla y contracturas en los gemelos y en los isquiotibiales.

El uso de una talonera de entre 0,5 y 1,5 cm corregirá la rectitud, suavizará el impacto del talón en la pisada y quitará tensión a los gemelos y las rodillas.

 

Estos consejos los puede aplicar cualquier persona que no tenga pie plano u otras patologías del pie. En ese caso, debe ser valorado por un traumatólogo o podólogo y seguir el tratamiento indicado.

Está especialmente indicado para deportistas y personas que sufran de talalgia y fascitis plantar.

Beneficios de consumir sésamo

Las semillas de sésamo contienen grandes dosis de proteína, grasas poliinsaturadas y calcio, entre otros nutrientes.

Provienen de una planta originaria de África e India, aunque en la actualidad se cultivan diferentes variedades alrededor de todo el mundo, sobre todo en América Latina. Además, se trata de un alimento muy versátil, pues se puede consumir tanto la semilla y su aceite, como una gran variedad de productos que podemos elaborar en casa fácilmente a partir de este minúsculo manjar.

Propiedades nutricionales de las semillas de sésamo:

Proteínas

Si bien es cierto que no contienen todos los aminoácidos esenciales, las semillas de sésamo, al igual que las legumbres, son muy ricas en proteínas y, simplemente combinándolas con cereales, podemos obtener una proteína de alto valor biológico. Una buena manera de hacerlo es añadiendo unas cuantas semillas al muesli de cereales en el desayuno. Sobre todo si tenemos hijos o hijas, esta combinación les proporcionará la energía necesaria para empezar el día con fuerza y las proteínas necesarias para llevar a cabo una buena bioquímica del organismo. Y si el muesli no es la opción elegida, una simple cucharadita de semillas molidas por la mañana hará la misma función.

Grasas

Uno de los componentes estrella de las semillas de sésamo son, sin duda, sus ácidos grasos esenciales (Omega-3 y Omega-6). Estos ácidos son los más importantes y beneficiosos para la salud de nuestro organismo. Se les llama ácidos grasos esenciales porque nuestro organismo no los puede fabricar y necesitamos ingerirlos a través de la dieta. Estos ácidos grasos son sumamente beneficiosos para el sistema cardiovascular y para prevenir enfermedades relacionadas con el mal estado de las arterias, como veremos más adelante.

Hidratos de carbono

Otra de las propiedades más destacables de las semillas de sésamo es su gran aporte de fibra, un tipo muy especial de hidrato de carbono. La fibra es fundamental para mantener una buena salud intestinal ya que actúa como un cepillo limpiando en profundidad los elementos tóxicos que van quedando depositados en las paredes intestinales. Además favorece la formación de masa fecal, y un buen tránsito intestinal siempre es sinónimo de buena salud general del organismo.

Vitaminas

Las semillas de sésamo son particularmente ricas en vitaminas del grupo B (B1, B3, B6, ácido fólico). Estas vitaminas son esenciales para la buena salud de la piel y de los tejidos, y por lo tanto favorece el correcto funcionamiento del corazón y de los músculos. También contiene una cantidad significativa de vitamina E, una de las vitaminas más antioxidantes, capaz de contrarrestar los efectos de los radicales libres.

Minerales

Las semillas de sésamo contienen numerosos minerales, como fósforo, potasio, magnesio, zinc, etc. Pero lo más destacable es su extraordinario aporte de calcio. Las semillas de sésamo son una de las fuentes más ricas de calcio que podemos encontrar. Por eso es un alimento crucial que no debe faltar en la dieta de niñas y niños, así como en la de mujeres posmenopáusicas y embarazadas. Contiene casi el doble de calcio que la leche y su consumo no implica la absorción de hormonas o antibióticos presentes en los productos lácteos.

Beneficios de las semillas de sésamo

Estos son los muchos beneficios que podemos incorporar a nuestra salud con el consumo regular de semillas de sésamo:

– Protegen el sistema cardiovascular gracias a sus ácidos grasos poliinsaturados que mejoran el estado de las arterias, provocando una menor incidencia de hipertensión, infarto de miocardio, angina de pecho, etc.

– Mejora el estado de las personas diabéticas. El consumo regular de aceite de semillas de sésamo reduce la presión arterial y el nivel de glucosa en diabéticos e hipertensos.

– Mejoran la depresión gracias a su extraordinario aporte del aminoácido triptófano, precursor de la serotonina, que controla el estrés, la ansiedad, el insomnio, la depresión y la falta de energía.

– Previenen la osteoporosis, gracias al importante aporte de calcio que supone el consumo regular de semillas de sésamo.

– Nos mantiene jóvenes. Sus vitaminas y minerales antioxidantes mantienen en plena forma el sistema inmunológico y combaten la oxidación.

– Protegen el aparato digestivo, gracias a la acción de su fibra (mucílagos), protegiendo las mucosas e impidiendo la aparición de irritaciones (gastritis, acidez, etc).

– Mejora la salud bucal. Según el ayúrveda, medicina tradicional hindú, dejar unos minutos aceite de sésamo en la boca previene la formación de caries, gingivitis, placa dental y mal aliento.

Cómo consumir las semillas de sésamo

Las semillas de sésamo son un alimento tremendamente versátil, pues no sólo se pueden incluir en todo tipo de platos en forma de semilla o de aceite, sino que permiten la elaboración de diferentes productos caseros de manera muy sencilla. Eso sí, para obtener sus nutrientes, es importante que tengas en cuenta lo siguiente:

– Las semillas de sésamo han de abrirse antes de comerlas, ya que si no, el organismo las expulsará tal y como han entrado, es decir, sin aprovechar sus muchos nutrientes. Para ello necesitarás un mortero japonés. Los morteros japoneses no son lisos, sino que tienen unas pequeñas estrías para moler y abrir los granos y semillas. Una vez despedazadas, ya las puedes incorporar a cualquier plato.

– Cómelas al poco de haberlas molido. No es necesario que las muelas cada vez que las vayas a comer, puedes moler cierta cantidad y guardarla en un recipiente de vidrio durante unos días. Pero procura no guardar mucha cantidad durante demasiado tiempo porque si no se enranciará. Elabora una cantidad que te sirva para el consumo de una semana, más o menos.

– Se pueden añadir crudas (molidas) a cualquier guiso, ensalada, yogur, muesli, etc.

– Otra opción es tostarlas ligeramente en una sartén sin aceite, hasta que cojan un poco de color o hasta que empiecen a saltar como las palomitas. Luego muélelas. Su sabor cuando están tostadas aumenta considerablemente y le dará un toque diferente y exquisito a cualquier plato.

– Otra forma de aprovechar sus propiedades es consumir regularmente aceite de sésamo.

– El gomasio es un condimento muy utilizado en Japón que consiste en elaborar una pasta (seca) en la que se mezclan diferentes proporciones de semillas de sésamo molidas y sal marina.

– El tahini es otro de los condimentos típicos. Se elabora mezclando semillas de sésamo molidas con agua hasta conseguir una textura cremosa a la que puedes añadir otros condimentos y utilizar en forma de salsa o para untar en el pan.

Estas son algunas de las formas en las que puedes variar el uso y consumo de las semillas de sésamo en la cocina, sobre todo si quieres aprender a seguir una dieta equilibrada y saludable. Como ves se trata de un alimento muy nutritivo, beneficioso para la salud y polivalente en la cocina.

En qué posición dormir si tienes…

Pasamos en nuestra cama, varias horas de nuestro día a día pero al igual que una mala postura nos puede perjudicar, una buena postura no puede beneficiar. En este artículo procuro dar unos consejos sobre cuál postura es mejor para cada situación.

Dolor de hombro:

Evita dormir sobre el costado del hombro dolorido. Duerme boca arriba o si duermes del otro lado, coloca una gran almohada a la altura del pecho y descansa el brazo sobre ella.

 

 

Dolor de espalda:

Boca arriba: Coloca una almohada debajo de tus rodillas o una toalla enrollada en el hueco lumbar para mantener la curva natural del cuerpo.

De costado: Coloca una almohada entre las rodillas para tener un mejor apoyo. Esto también es bueno para personas con problemas en la cadera, en la rodilla o en caso de pubalgia.

En caso de dolor lumbar, también conviene elevar ligeramente la cabecera de la cama para quitar tensión a las lumbares.

Dormir boca abajo puede ser perjudicial para la espalda pero si tienes que hacerlo, coloca una almohada debajo de la pelvis y abdomen bajo para ayudar a aliviar la presión.

 

Dolor de cuello:

Preferiblemente duerme de costado. Prueba tumbarte del lado izquierdo y derecho y busca la posición que más cómodo estés. Intenta mantener el cuello en posición neutral. La almohada debe ser intermedia, de manera que la cabeza no quede ni elevada ni colgando y en línea con la columna.

Ronquidos o apnea del sueño:

Duerme de costado o boca abajo para evitar el colapso de las vías respiratorias.

Reflujo o acidez estomacal:

Eleva la cabecera de la cama unos 2-5 cm. Puedes colocar algo alargado debajo del colchón o directamente debajo de las patas de la cama. También es recomendable dormir del lado izquierdo o boca arriba para evitar que los ácidos suban hacia el esófago.

Dolor de cabeza:

Igual que el caso anterior. Conviene elevar ligeramente la cabecera de la cama.

Fascitis plantar:

Es preferible dormir de lado o boca abajo y con la sábana suelta, sin estar debajo del colchón.

Tipo de cama:

Lo más recomendable es el somier y se desaconseja aquellas antiguas camas-tabla o de muelles.

No todos los “jabones” son iguales

1.- Introducción

Hoy en día podemos encontrar un sin fin de productos en las tiendas bajo la denominación de “jabón”, desde la tradicional “pastilla de jabón” a una variedad casi infinita de “jabones líquidos”, para las manos, para el cuerpo (gel de baño), para la limpieza del hogar, etc.

Pero realmente ¿es todo jabón….?

En este artículo nos vamos a centrar en las pastillas “sólidas de jabón” y vamos a dejar el tema de los “jabones líquidos” para otra ocasión.

Para descubrir el origen del jabón y ver cómo ha evolucionado a lo largo de la historia, tenemos que remontarnos al pasado, de esta manera, seremos capaces de entender las grandes diferencias que existen entre lo que la industria llama “jabón” hoy en día y lo que fue el jabón en su origen.

2.- Proceso de Saponificación

Empecemos por el principio, para elaborar un jabón son necesarios dos ingredientes principales:

  • Un ácido graso (aceite vegetal en nuestro caso)
  • Un álcali (hidróxido de sodio)

La unión de estos dos ingredientes produce una reacción química conocida como “saponificación” , es decir, se descomponen las moléculas del ácido graso y del hidróxido sódico y se reordenan, dando lugar a un nuevo producto, jabón + glicerina.

Este sistema de fabricación se utilizó desde la antigüedad, hasta mediados del siglo XX, con algunas variaciones y mejoras que se produjeron a lo largo del tiempo, como fue sustituir las grasas animales por aceites vegetales (oliva, girasol) y sustituir el álcali, que obtenían de la ceniza de la madera, por el hidróxido sódico, base alcalina desarrollada en 1789 por el químico francés Leblanc.

Este proceso de elaboración tradicional (saponificación en frío) garantiza el aporte de los ácidos grasos esenciales y vitaminas al producto final, junto con la glicerina generada durante la reacción de saponificación, lo que lo hace más hidratante y humectante, además de nutritivo y emoliente.

Pero no todos los jabones que nos encontramos hoy en día en el mercado están elaborados mediante este proceso de saponificación en frío, el 99 %, están elaborados de forma industrial, saponificando a altas temperaturas, extrayendo la glicerina y destruyendo la mayor parte de las valiosas propiedades de los aceites, dando lugar a un producto muy distinto, pero que también lo denominan “jabón”.

Vamos a ver cuales son las principales diferencias en los procesos de elaboración, para entender las diferentes calidades del producto terminado.

3.- Método tradicional de saponificación en frío (elaboración artesana)

Los ingredientes principales son los ácidos grasos, (aceites vegetales), y una base alcalina, el hidróxido sódico. En primer lugar se disuelve el hidróxido sódico en agua y se produce una reacción exotérmica, que puede alcanzar los 90 grados de temperatura. Una vez se ha enfriado completamente, mezclamos con los aceites vegetales y comienza la reacción de saponificación. Batimos y obtenemos una pasta consistente que colocamos en unos moldes y dejamos reposar unas 72 horas, hasta que la mezcla ha endurecido. Posteriormente se desmolda y se corta en pastillas que se dejan secar durante 30-40 días, tiempo que tarda en completarse la reacción de saponificación.

Ventajas

Los aceites vegetales no son sometidos a altas temperaturas en ningún momento del proceso, por lo que mantienen su poder antioxidante y sus vitaminas, además de contener la glicerina generada durante la reacción de saponificación (ver imagen), lo que hace que estos jabones tengan propiedades humectantes, nutritivas e hidratantes.

Los jabones elaborados mediante el proceso de saponificación en frío y con aceites vegetales de producción ecológica, se pueden utilizar para el rostro, limpian, desmaquillan y aportan nutrición y humectación a la piel. Es lo que podemos denominar “JABÓN” en estado puro, y es el de mayor calidad que podemos encontrar en el mercado.

4.- Método de elaboración industrial

La industria realiza la saponificación de los distintos aceites por separado y en caliente, por encima de los 200 grados. Y los seca con hornos o aire caliente, así obtiene virutas de jabón de sodio de los distintos aceites vegetales. Además La industria extrae la glicerina que se genera de este proceso, y la vende por separado a la industria cosmética y farmacéutica, ya que es un subproducto muy valorado por su poder humectante, para elaborar cremas y otros productos. El jabón pierde de esta manera su capacidad hidratante y suavizante, además de perder las vitaminas, por las altas temperaturas a las que han sido sometidos los aceites, tanto en el proceso de saponificación en caliente, como en el proceso de secado.

Una vez la industria tiene las virutas de jabón de sodio de los distintos aceites vegetales, se venden a laboratorios que a pesar de decir que son productos “naturales” o elaborados artesanalmente”, no lo son, pues se fabrican con máquinas. Las virutas de jabón se introducen en una máquina de extrusión, con otros ingredientes que pueden incluir colorantes y perfumes sintéticos, donde se vuelven a someter a presión y calor, obteniendo una barra de jabón que se irá cortando en pastillas unitarias y ya no necesitan los 30-40 días de secado natural.

Ventajas

La única ventaja de este método es su coste, muy económico para la industria, y no tanto para el consumidor final, que está comprando un producto limpiador, sin ninguna propiedad cosmética.

Inconvenientes

La calidad del jabón es muy baja, ya que es un producto que conserva su capacidad limpiadora, pero ha perdido las vitaminas, y la glicerina, por lo que no es humectante, ni hidratante, ni nutritivo.

5.- ¿Cómo diferenciarlos?

Para el consumidor final no es tarea fácil diferenciar uno de otro, no nos podemos fiar de lo que pone en la etiqueta delantera, por lo que no nos queda más opción que la de leer la etiqueta de los ingredientes, es decir, el INCI, el listado de los ingredientes que componen el producto, ordenados de mayor a menor concentración en la fórmula. Ahí es donde vamos a poder diferenciar uno de otro:

En los jabones elaborados de forma artesanal, mediante el proceso de saponificación en frío, el nombre de los aceites vegetales utilizados aparecen con su nombre en latín:

  • Olea europaea fruit oil: aceite de oliva
  • Cocos nuccifera oil: aceite de coco
  • Eleais guineensis: aceite de palma

En el caso de los jabones elaborados mediante procesos industriales, en el listado de ingredientes encontraremos la siguiente nomenclatura:

  • Sodium olivate: para el aceite de oliva
  • Sodium cocoate: para el aceite de coco
  • Sodium palmate: para el aceite de palma

6.- Conclusiones

Como hemos visto podemos encontrar productos muy distintos bajo la denominación de “jabón”, nosotros somos los que decidimos comprar el producto que mejor se adapte a nuestras necesidades, pero para poder tomar una decisión consciente, primero tenemos que disponer de la información necesaria para poder elegir.

¿Eliminar una contractura? Depende

Además de las contracturas que se puedan producir por un traumatismo, un exceso de esfuerzo o de elongación, etc. tenemos que tener en cuenta que hay contracturas estructurales que produce nuestro propio cuerpo para cumplir una función: sujetar una estructura, conseguir una compensación o proteger una lesión. Por lo que es un error pensar que siempre tenemos que eliminarlas.

Por todo nuestro cuerpo, tenemos una serie de contracturas latentes que habitualmente no nos duelen a no ser que ejerzamos una presión o movimiento transversal sobre ellas. Suele ser más común encontrarlas en los músculos estáticos que mantienen nuestra postura. Algunas de ellas, las podemos tener desde hace varios años y no manifestar dolor.

Alguna de estas contracturas las genera nuestro cuerpo porque necesita que cumplan una función como puede ser:

– Conseguir una compensación

En ocasiones, el cuerpo puede generar una contractura para buscar una compensación a una lesión anterior o incluso a otra contractura.

– Sujetar una estructura

Un ejemplo claro es lo que ocurre en una escoliosis. Para mantener las curvaturas de la columna y el resto de compensaciones, habrá músculos contracturados para conseguir la postura en equilibrio.

– Proteger una lesión

Las contracturas son un gran mecanismo de defensa y protección ante una lesión.

En el caso de tener una lesión muscular como puede ser un desgarro o una lesión ósea como una fisura o fractura, las fibras que rodean la lesión se contracturan para proteger la zona dañada y ayudar a la cicatrización.

Estas contracturas son necesarias. Por esa razón, muchas veces cuando se trata una contractura y pensamos que se ha eliminado, al cabo de un tiempo vuelve a aparecer o incluso, surge un dolor en otra zona del cuerpo.

Conclusión:

Las contracturas son comunes, algunas son necesarias y forman parte de nuestra estructura corporal. Todo tiene su motivo y están ahí por alguna razón.

Una contractura puede ser consecuencia de otra lesión principal. O incluso de otra contractura. Por lo que no debemos tratarla individualmente. Si vemos que no remite o se repite, no hay que insistir sobre la misma sino buscar la causa por la cual se produce.

Como decía el padre de la osteopatía Andrew T. Still entre otros, el terapeuta no cura, sino que ayuda a que el cuerpo se cure solo.

Aceite de oliva. Alimento clave en la dieta Mediterránea

Escritores tan reconocidos como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pablo Neruda o Antonio Machado dedicaron unas líneas a alabar al olivo y el aceite de oliva, uno de los ejes en los que se sustenta la dieta mediterránea, que es para muchos la más saludable del mundo.

La gran virtud de esta dieta equilibrada es su variedad y riqueza, ya que está compuesta por alimentos enteros de origen vegetal como verduras, frutas, granos completos, leguminosas y semillas, además de incluir pescado y carnes magras. Por otra parte, el aceite de oliva se puede consumir en cualquier momento del día y acompañar a platos fáciles como ensaladas, incorporarse en guisos o convertirse en el gran protagonista de unas sabrosas tostadas de pan con aceite.

Además, la Health Coach Rocío Río de la Loza señala a continuación las principales propiedades beneficiosas para la salud con las que cuenta el denominado oro líquido:

  • Previene las enfermedades cardiovasculares: los infartos de corazón son la primera causa de muerte en muchos países, por lo que el consumo de aceite de oliva fortalece el corazón y ayuda, según la health coach, a que “no se endurezcan las arterias al tiempo que promueve una excelente circulación”.
  • Disminuye las células cancerosas: Río de la Loza explica que el oleocantal, uno de los compuestos del aceite de oliva, tiene “el poder impresionante para disminuir, y en ciertos casos hasta erradicar, las células cancerosas”. Aplicable a varios tipos de cáncer, como el de piel y el de mama, el oleocantal también cuenta con componentes antiinflamatorios, actuando casi como un ibuprofeno.
  • Reduce el colesterol “malo”: tomar un chorrito de aceite de oliva en el desayuno sirve para “dotar al organismo de colesterol bueno (HDL) y disminuir la cantidad del malo (LDL)”, asevera la experta en nutrición. Esto influye de forma directa en una disminución de la presión arterial.
  • Favorece el envejecimiento saludable: el aceite de oliva posee efectos antioxidantes “debido a su alto contenido de ácido oleico (ácidos grasos monoinsaturados) y a varios compuestos fenoles con poderes antioxidantes como la vitamina E y los flavonoides”, apunta Río de la Loza. De este modo, al frenar la oxidación del organismo se aumenta la longevidad de las personas.
  • Lucha contra la osteoporosis: el consumo de aceite de oliva dentro de la dieta mediterránea protege los huesos y los conserva por más tiempo ya que “los hace más gruesos”, asevera la health coach. Así, se combaten enfermedades óseas como la osteoporosis y se logra envejecer con una salud fuerte.

Este alimento saludable no solo aporta ventajas relacionadas con la salud y la nutrición, sino que dota de una profundidad de sabores y texturas a cientos de recetas que no serían lo mismo sin aceite de oliva. ¡Disfruta de una vida saludable siguiendo la dieta mediterránea y aumenta tu bienestar!