Carboxiterapia, radiofrecuencia y ondas de choque frente a la celulitis

Durante décadas el tratamiento de la celulitis fue un territorio de cremas y masajes. Hoy la medicina estética dispone de tecnologías con mecanismo de acción demostrado, y la pregunta ya no es si algo funciona, sino cuál conviene a cada tipo de celulitis. Tres de ellas concentran la mayor parte de la evidencia.

La carboxiterapia consiste en infiltrar dióxido de carbono medicinal bajo la piel. El gas provoca una vasodilatación local que mejora la oxigenación del tejido y favorece la eliminación de líquido. Es especialmente útil en la celulitis edematosa y en zonas con circulación lenta, y su efecto sobre la calidad de la piel se nota en pocas sesiones.

La radiofrecuencia calienta la dermis profunda de forma controlada. Ese calor contrae el colágeno existente y estimula la producción de fibras nuevas, con lo que la piel gana firmeza y los hoyuelos se suavizan. Rinde mejor en la celulitis blanda y en pieles con flacidez asociada. Las ondas de choque, por último, actúan de forma mecánica sobre los tabiques fibrosos y sobre la microcirculación, y suelen combinarse con alguna de las anteriores.

Para saber cuál encaja en cada caso, esta guía sobre el tratamiento de la celulitis en Málaga explica qué tipo de celulitis responde a cada tecnología y qué resultados son realistas. Es una lectura recomendable antes de contratar cualquier bono de sesiones.

La clave está en el diagnóstico previo. Aplicar radiofrecuencia a una celulitis edematosa o carboxiterapia a una piel que necesita firmeza da resultados pobres, no porque la técnica falle, sino porque no era la indicada. Un buen protocolo empieza por mirar y tocar, no por encender la máquina.