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Tarta de fresas

Tenemos buenas noticias: estamos en temporada de fresas, y eso significa que podemos disfrutar de su frescor y a la vez ayudar a cuidar nuestra salud.

La temporada de la fresa se considera formalmente que va de enero a junio, por tanto el periodo ideal para empezar a consumirlas es marzo, que se prolonga normalmente hasta mayo.

Eso sí, para exprimir el máximo sabor con el mínimo de calorías, hace falta algo de técnica. Esa es nuestra especialidad, y hoy os traemos una receta ideal para conseguirlo.

Antes, un resumen de las propiedades de la fresa:

  • Las fresas son bajas en calorías. Además, contienen fibra, que ayuda a regular los procesos digestivos y a reducir la sensación de hambre.
  • Son ricas en Vitamina C y otros antioxidantes que retrasan el envejecimiento y combaten los radicales libres, las infecciones, etc. Además, el ácido elágico presente en las fresas mejora la elasticidad de la piel y retrasa la aparición de los signos del envejecimiento, como las arrugas y la flaccidez.
  • Poseen gran contenido en potasio y muy bajo en sodio. Posee ácido salicílico, resultando conveniente en casos de gota, trastornos reumáticos, etc.
  • Por su contenido en ácido fólico están especialmente recomendadas durante el embarazo para evitar malformaciones.
  • Las fresas producen acción astringente, por eso es beneficioso su consumo si hay diarrea.
  • Las fresas contienen azúcares que son totalmente toleradas por los diabéticos.
  • Contribuyen a la salud ósea. Las fresas tienen un alto contenido en magnesio, potasio y vitamina K, que ayudan a potenciar la salud de los huesos.

La Receta – Tarta Ligera de Fresa de Temporada

Bizcocho de fresa:

  • Mantequilla: 50 g
  • Azúcar: 90 g
  • Huevos: Una unidad
  • Harina: 50 g
  • Fresas: 145 g
  • Levadura (tipo royal): 1.7 g
  • Sal: 1 pizca
  • Bicarbonato: 1.7 g

Precalentar el horno a 180 grados. Engrasar un molde con mantequilla de tarta de 18 cm de diámetro. Lo primero de todo es hacer un batido con las fresas, simplemente con la batidora y sin añadir nada más. También derretiremos la mantequilla en el microondas, dejando después que se enfríe a temperatura ambiente.

Mezcla liquida: Mezclar los huevos, el azúcar, el batido de fresas, la sal y la mantequilla derretida pero no caliente. Por otro lado, tamizar en un bol la harina con la levadura química y el bicarbonato. Verter en el bol la mezcla liquida y remover justo lo necesario para que los elementos secos se mojen. ¡Si se remueve demasiado la mezcla, el bizcocho va a perder su textura blanda! Así que no conviene pasarse, tres o cuatro vueltas con una cuchara o varilla bastaran. Verter la mezcla en el molde y hornear durante 20 minutos. Para saber cuándo sacarla, pinchar con un palito en el centro. Si sale limpio la tarta esta lista. Dejar enfriar y después desmoldar.

Crema de fresas y yogurt

  • Fresas: 125 g
  • Yogur: 125 g
  • Azúcar: 60 g
  • Maizena (almidón de maíz): 20 g
  • Huevos: Una unidad
  • Mantequilla: 25 g
  • Gelatina en hojas: Una hoja
  • Esencia de vainilla: 5ml

Como para el bizcocho, preparar un batido con las fresas. Mezclar una mitad del yogur con la esencia de vainilla. Poner en remojo la gelatina en agua fría unos 10 minutos. Preparar una crema pastelera con las fresas, la mitad del yogur, el azúcar, el almidón de maíz y el huevo. Para ello, primero mezclar en seco en un cazo el almidón de maíz y el azúcar, añadir el yogur, el huevo y remover hasta que no haya grumos. Una vez bien mezclado, agregamos el batido de fresas. Ponemos la mezcla a fuego bajo y vamos removiendo continuamente para que no se pegue hasta que veamos que ha cuajado, que será cuando empiece a hervir. Cuando esto pase, dejar unos 30 segundos mientras seguimos removiendo, y después retiramos del fuego. Ya fuera del fuego, añadir la mantequilla en cubitos pequeños y la gelatina escurrida. Añadir la otra mitad del yogur con la vainilla y homogenizar bien todo con una batidora. Verter en una fuente, cubrir con papel film en contacto y guardar en nevera hasta que la gelatina haya cuajado.

Montaje de la tarta

  • Fresas enteras: 1 o 2 unidades

Usar el bizcocho como base. Con una batidora eléctrica de varillas, batir la crema de fresa hasta que se quede bien bien lisa. Después, con una manga pastelera y la boquilla que queráis, decorar la superficie del bizcocho con la crema de fresa. Podéis añadir unas fresas encima para darle el último toque, y a disfrutar!

Seis motivos por los que cocinar con agua filtrada

Cuando cocinamos siempre intentamos hacer un buen plato, algo que realmente nos guste, diferente, casero. Si nos gusta cocinar y cuidarnos, normalmente escogemos los mejores ingredientes posibles para cada plato.

Sin embargo, ¿cuándo nos hemos preocupado del agua con la que cocemos nuestra pasta durante hora y media a fuego lento, o del guiso que llevamos preparando desde hace 3 horas, o el agua con la que hemos lavado nuestras frutas y verduras? Te explicamos seis motivos para cocinar con agua filtrada.

1. Cocinar con agua filtrada: Ni sales ni metales pesados

El agua que bebemos en botella, pese a no ser lo mejor del mundo, normalmente ha pasado unos filtros concretos, y aunque el agua de grifo está mucho más controlada, el trayecto hacia tu grifería por los tubos hace que acumule grandes cantidades de sal y metales. Cocinar con agua filtrada hará que desaparezcan todas estas sales y cal acumulada en el agua al salir del grifo a tu vaso.

2. Siente el sabor verdadero

Todo influye, y en esto está de acuerdo mucha gente. No es lo mismo hacerte un café con agua filtrada que sin filtrar. No es lo mismo un té con agua con sales e impurezas que un agua clara y limpia que absorba el sabor. Con los caldos, cocidos y demás, te puedes imaginar.

3. Evita posibles problemas

Si algo se resiente en el cuerpo del abuso de sales es claramente tu sistema nervioso y tus articulaciones. Si bien la cantidad que tomamos es muy pequeña cuando bebemos directamente de un grifo, también es cierto que todo depende de nuestro cuerpo. Cocinar con agua filtrada quita dichos riesgos. Si padecemos de alguna enfermedad relacionada con esto, está claro que deberemos filtrar nuestra agua.

4. Demasiado cloro

Este suele ser el mayor problema de todos: el exceso de cloro. En España, el principal componente que lleva en exceso el agua del grifo es el cloro y sus derivados. Esto es debido al intenso uso de este producto para purificar y limpiar el agua. Si bien no tiene porque pasarnos absolutamente nada, puede darnos mala sensación oler o saborear el cloro. Filtrando el agua, sencillamente te quitas del mal olor y sabor del cloro.

5. ¿Es potable el agua del grifo?

El agua del grifo en España es de alta calidad, potable y lista para beber como en cualquier lado de Europa Occidental. El agua pública es objeto de muchos controles estrictos y diarios, concretamente 527 en la provincia de Barcelona. En cambio, los controles para el agua embotellada son mucho menos restrictivos. En lugar de ello, deberías preocuparte por lo nocivo que llega a ser el componente BPA de las botellas de plástico.

6. No vas a tener que reciclar botellas de plástico

Mientras que animamos a todo el mundo a reciclar de forma sistemática, hay que entender que reciclar es solo una segunda opción dentro de las mejores en el consumo de agua. En lugar de eso, es mejor simplemente evitar la basura plástica. Las botellas de agua, aparte de tener menor control microbiológico, son insostenibles en su proceso y en su consumo, porque solo se recicla un 20% de todas las botellas de todo el mundo, y son mucho más caras, incómodas y pesadas de transportar y matan a millones de animales marinos cada año, muchos que actualmente están en peligro de extinción y que ingieren o quedan atrapados por el plástico: ping�inos, focas, ballenas, leones marinos.