• Autor: Alexis Alonso
  • Categoría: Osteopatía
  • Fecha: 02/07/2014

La importancia del dorsal ancho

El también llamado latísimo del dorso, es un amplio músculo con numerosas inserciones que comunica la cintura pélvica y la cintura escapular. De ahí, su importancia en las posibles compensaciones entre ambas zonas. Por ello, cuando hay una patología en el hombro, no hay que olvidar valorar y tratar la pelvis.

El dorsal ancho se origina en una gran aponeurosis desde la cresta ilíaca, zona posterior del sacro, apófisis espinosas de las cinco vértebras lumbares y las seis últimas dorsales. Desde aquí, las fibras ascienden hacia el brazo uniéndose también a las cuatro últimas costillas para acabar insertándose en la corredera bicipital del húmero.

Su principal acción es extensión y rotación interna del hombro.

Patologías relacionadas:

El dorsal ancho se puede ver relacionado en varias patologías:

Lumbalgia: Puede tener orígenes muy distintos o un origen multifactorial. Por esta razón, hay que hacer siempre una valoración completa, preguntado al paciente por los síntomas, los hábitos, etc. Si la lumbalgia se acompaña de ciática hablamos de lumbociática. Si la lumbalgia se produce por aumento de tono del psoas ilíaco, del dorsal ancho o de los dos músculos va a estar acompañada de hiperlordosis.

Dorsalgia: Hay diferentes causas que generan dorsalgia: enfermedad de Pott, osteoporosis, también la osteopenia, fracturas o aplastamientos vertebrales, problemas costales, bloqueos del músculo diafragma... en el caso de que la dorsalgia la genere el aumento de tono o una contractura del músculo dorsal ancho, se va a producir rectificación de la cifosis dorsal en su zona más baja. También puede generar hiperlordosis alta, muy relacionado con el bloqueo del diafragma.

Dolor en el hombro: El dolor de hombro es muy complicado ya que es una articulación muy inestable. El hombro debe conseguir su estabilidad mediante acción muscular, entonces, en el momento que hay alteración de las fuerzas musculares se va a generar dolor en el hombro y falta de estabilidad.

Algunas de las patologías más comunes del hombro que pueden ser causa de una disfunción del músculo dorsal ancho o causar alteración en el músculo son: tendinitis del manguito de los rotadores, tendinitis bicipital, bloqueos articulares o pérdida de la movilidad del hombro, calcificaciones...

Valoración:

Dada la relación con el músculo psoas, ambos se valoran igual.

Paciente en decúbito supino con los brazos estirados hacia la cabeza a 180 grados del cuerpo. El terapeuta se sitúa en la cabecera. Sujeta ambas manos y comprueba la alineación de los pulgares. El brazo más corto indicará un acortamiento del dorsal ancho del mismo lado.

dominadasEjercicios para fortalecer:

- Dominadas:

Este ejercicio clásico es el más específico para el trabajo de este gran músculo.

Si no dispones de fuerza, puedes realizar los jalones anteriores en una polea.

remo

- Remo:

El remo incide sobre todo en las fibras medias del dorsal, intenta llevar la carga hacia la cadera y no hacia el hombro, así conseguirás localizarlo en el dorsal y no en el trapecio.

 

Pull-over:- Pull-over:

Lo puedes realizar con una polea o con peso libre, actúa en conjunto con el pectoral.

Este ejercicio está muy indicado para nadadores.

Ten especial cuidado al descender, ya que la articulación del hombro se ve muy comprometida.

 

Autoestiramientos:

Técnica 1:

Siéntate sobre los talones al tiempo que llevas tus brazos hacia delante, inclínate hacia un lado para lograr el máximo estiramiento de cada lado.

Mantén la posición unos segundos e intenta avanzar con los dedos hacia delante unos centímetros más.

Técnica 2:

Sujétate lateralmente a una espaldera, coloca un brazo adelantado y la pierna del mismo lado muy atrasada.

Déjate caer hacia el exterior y notarás el estiramiento completo del dorsal.

 

Técnica 3:

Con un fitness-ball, coloca tus manos arriba y simplemente deja caer el cuerpo hacia abajo.

 

Estiramientos para terapeutas:

Primera técnica:

El paciente se sienta en el suelo con las piernas flexionadas. El terapeuta se coloca detrás del paciente, apoya una de sus rodillas entre las escápulas, eleva el brazo a estirar en antepulsión completa y supinación. Pide al paciente que inspire, y cuando está en apnea, ejerce fuerza tirando del brazo hacia arriba, hacia atrás y ligeramente en rotación externa, a la vez que utiliza la rodilla como punto de apoyo para hacer una inclinación contralateral del tronco. Relaja en la fase de espiración.

Segunda técnica:

Paciente en decúbito supino. El brazo en antepulsión completa y rotación externa. Con una mano, el terapeuta sujeta el codo del lado a tratar y con la otra, sujeta la cresta ilíaca. Pide al paciente que inspire y cuando está en apnea, el terapeuta tracciona del brazo hacia arriba y del ilíaco hacia abajo. Relaja en la fase de espiración.

Tercera técnica:

Paciente en decúbito lateral apoyado sobre un rulo o cojín con las caderas y las rodillas flexionadas. El terapeuta sujeta el brazo del lado a tratar y lo conduce en antepulsión y rotación externa mientras que con la otra mano, sujeta la cresta ilíaca. Pide al paciente que inspire y cuando está en apnea, realiza una tracción del brazo en sentido craneal y del ilíaco en sentido caudal.

Consejo: Si eres un deportista o paciente, procura estirar. Si eres un profesional, procura valorar y tratar.

Alexis Alonso. Osteópata

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