• Autor: Alexis Alonso
  • Categoría: Osteopatía
  • Fecha: 13/05/2013

La importancia del Psoas. Segunda parte. Valoración y estiramientos

Para valorar el acortamiento del psoas, tenemos por ejemplo, estas dos pruebas:

Prueba 1:

Paciente en decúbito supino con las piernas estiradas. El terapeuta se sitúa en la cabecera de la camilla y conduce ambos brazos del paciente en supinación y abducción máxima de modo que los brazos queden paralelos entre la cabeza. La prueba consiste en comparar la alineación de los pulgares. En caso de encontrar un brazo más corto, indica un acortamiento del psoas del mismo lado.

Evidentemente, si ambos pulgares están alineados, también puede significar que ambos psoas están acortados.

Prueba 2:

Paciente en decúbito supino con las piernas estiradas. El terapeuta sujeta la pierna contraria a valorar y realiza una flexión máxima de cadera y rodilla. Si al realizar esta operación, se eleva de la camilla la pierna que esta estirada, indica un acortamiento del psoas.

Estiramientos miotensivos:

Técnica 1:

Paciente en decúbito prono. El terapeuta del lado de la lesión, sujeta y conduce la pierna hacia arriba y ligeramente hacia afuera mientras con la otra mano, inmoviliza la pelvis.

Pide al paciente que inspire y cuando este en apnea, lleve la pierna hacia la camilla mientras el terapeuta le opone resistencia. Mantiene la fuerza durante cuatro o cinco segundos y cuando espira, el terapeuta aumenta la extensión de la pierna hasta un nuevo límite motor.

Se repite la operación tres o cuatro veces y comprobamos si se ha corregido.

Técnica 2:

Paciente en decúbito supino. La pierna del mismo lado a elongar cuelga sobre la camilla. La otra puede estar flexionada. El terapeuta coloca una mano en el ilíaco contrario para estabilizar la cintura y con la otra conduce la pierna hacia el suelo hasta el límite motor.

Pide al paciente que inspire y cuando este en apnea, lleve la pierna hacia arriba mientras el terapeuta le opone resistencia. Mantiene la tensión durante cuatro o cinco segundos y cuando espira, el terapeuta conduce la pierna hacia abajo hasta un nuevo límite motor.

Se repite la operación tres o cuatro veces y comprobamos si se ha corregido.

Algunos autoestiramientos:

Alexis Alonso. Osteópata

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