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Fecha de publicación: 18-11-2014
Categoría: Naturopatía
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Enfriamiento por exceso de calor


Existen diversos indicios que explican el  por qué enfermamos en esta época del año. En este artículo que escribo hoy quisiera compartir mi teoría que  espero os guste. Si lo deseáis podéis publicar vuestros comentarios que serán bien recibidos.

FALTA DE CALOR POR EXCESO DE CALOR

El calor es vibración y es una forma de expresión y una fuente de energía de nuestro cuerpo físico. Como sabemos, pues la ciencia así lo demostró, nuestras células están compuestas de átomos de energía que vibran y se comunican entre ellos. Esta vibración genera movimiento, fricción, calor...lo que equivale a afirmar que el calor es energía, vida y salud. Hasta aquí todo parece bastante claro, pero entonces, si esto es así, lo que yo me pregunto es ¿si mi cuerpo es calor por qué se enfría? ¿Por qué se resfría? ¿Por qué se debilita?

Tenemos, según mi parecer, dos tipos de calor, es decir dos movimientos, uno seria el movimiento o calor físico explicado en el párrafo anterior y el otro, el movimiento o calor sutil, que voy a tratar de explicar seguidamente. 

El movimiento sutil interior estaría formado por los pensamientos y también por nuestras emociones. Serian estas las sensaciones previas a la manifestación en el plano físico. Lo que quiero decir con esta afirmación es que antes de que se manifieste una sensación física se origina un  pensamiento. Este pensamiento, que se produce en milésimas de segundo, entra en nuestro procesador (mente)  generando un análisis exhaustivo en nuestro subconsciente y enviando a nuestro cerebro una serie de señales de alerta para obligar a que el cuerpo reaccione. Estas sensaciones que se producen en nuestro cuerpo generan expresiones y  otros síntomas externos.  Por lo tanto, cuando tenemos infinidad de pensamientos, preocupaciones, o emociones en exceso, si no somos capaces de observar nuestra conciencia, nuestro cuerpo sufrirá de exceso de calor sutil. Por ejemplo, no es lo mismo el calor externo producido por estar cerca de un fuego y que podemos sentir en diferentes partes de nuestro cuerpo por proximidad con esa fuente de calor que un calor provocado por un enfado, una emoción de miedo o una preocupación, es decir, por un estado alterado de conciencia.

Y ahora que tenemos clara la diferencia entre estos dos tipos de calor, volvamos a la pregunta inicial, ¿Cómo mi cuerpo puede enfriarse teniendo este exceso de calor? 
Según la medicina oriental a esto se le llama falso calor. Se trata de una vibración mucho más sutil y débil. De hecho crees tener calor en el cuerpo, pero no es realmente calor, por que este varia y no es constante y, por eso, es primordial mantener el cuerpo abrigado durante los cambios de temperatura, especialmente  la zona del riñón. Cuando se refiere a "falso" calor quiere decir que ese calor que sientes  no es natural. Se trata de un calor artificial, ya que lo generas tu, por ti mismo sin conciencia ninguna, y ese calor no se reparte igual y quedan zonas de tu cuerpo frías o debilitadas, ya que no se distribuye de forma equilibrada. Te has enfriado y eso provoca que generes una falsa señal de alerta que estresa tu organismo. Cuando el cuerpo está en calma reparte las funciones energéticas correctamente.

El estrés emocional que pueden provocar, durante esta época del año, cosas tan habituales cómo la vuelta al cole de nuestros hijos e hijas, los nuevos proyectos para esta temporada, la conciliación de la vida familiar, las obligaciones tanto personales como de nuestros trabajos y entornos, etc, no es otra cosa que una cierta inadaptación a los cambios, cambios y más cambios que acaban originando también cambios, valga la redundancia, en nuestras emociones y, en ocasiones,  pensamientos erróneos que generan estrés y un falso calor. Y, por si fuera poco, a todo esto hay que añadir los cambios medio ambientales que durante el otoño son fuentes naturales generadoras de estrés, ya que nuestro organismo tiene que generar calor natural para mantener la temperatura adecuada durante todo el día puesto que el sol ya no irradia tanta energía calorífica como en verano. 

La temperatura óptima y habitual de un adulto suele ser de entre 35/37 grados dependiendo, naturalmente, de la edad y la salud. Esto es una muestra de que durante la estación de cambios nuestro organismo trabaja a un ritmo más forzado de lo normal. Como ejemplo sólo necesitamos pensar en todos los procesos de adaptación frio-calor que el cuerpo necesita hacer para equilibrarse cuando cogemos el metro: aires acondicionados, climatizadores, viento, temperatura en la calle, diferente temperatura en los túneles, en el vagón, etc. Todos estos cambios también estresan al cuerpo físico. 

No podemos impedir que nuestro cuerpo enferme o se debilite, es natural, pero si podemos evitar que se "agote", y ¿cómo podemos darle una tregua? A continuación os doy, para concluir, una serie de recomendaciones.

1- Evita, tanto como puedas, el enfado, el odio, el tener celos, resentimientos o cualquier sentimiento de índole negativa.
2- procura generar pensamientos positivos
3- Descansa durante diferentes momentos del día. Una forma simple y práctica es cerrar los ojos y respirar.
4- Viste ropa apropiada. Las fibras naturales son recomendables
5- Aliméntate según la estación, ni muy frío ni muy caliente
6- Intenta no comprometerte con lo que no puedas alcanzar, se consciente de tus limitaciones
7- Mantén una buena higiene 
8- Se siempre agradecido, no sólo de pensamiento sino también en la práctica.

Seguramente pensarás que todo esto ya lo sabes y, es cierto puesto que se trata de principios fundamentales. Pero conviene recordarlos ya que con facilidad olvidamos y no somos conscientes de nuestros actos y, de este modo, enfermamos y nos debilitamos. Si no tomamos consciencia de nuestro estado es fácil y probable que enfermemos. Por eso aconsejo a mis alumnos que mediten, no importa cuánto, lo que buenamente se pueda, pero cómo mínimo diez minutos al día. Este ejercicio calma el calor sutil y ayuda a restablecer el estado natural del organismo  y proporciona protección natural frente a esos calores emocionales que generan fragilidad y que provocan que, junto al cambio de temperatura externa, nos enfriemos.

Un ejercicio que recomiendo es el siguiente: cada mañana con los ojos cerrados y en una postura en la que te sientas cómodo, medita 10 minutos, en silencio, sintiendo las sensaciones de tu cuerpo. Lleva primero tu atención a la respiración, a la inhalación y exhalación, después siente tu postura y las sensaciones del cuerpo y presta atención a la temperatura de tu cuerpo interno, observa la temperatura de tus pensamientos, de tu interior y después lleva tu atención a la temperatura del exterior. Puedes practicar este ejercicio en cualquier momento del día, estés donde estés, y seguir las recomendaciones que te di anteriormente. Si consigues practicar esto durante el día, estoy convencida que serás más consciente de los cambios y podrás evitar el enfriamiento. Y no olvides que la Vitamina C es fundamental para estados gripales, que la equinácea ayuda aumentar tu vitalidad, y que los propóleos  y derivados de la miel son estupendos antibióticos naturales.


Alicia Beltrán. lujong.org/aliciabeltran - aliciabeltranyoga.com

 
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