• Autor: Ricardo Orozco
  • Categoría: Terapias

Cómo sacar el máximo provecho de las Flores de Bach

La mayoría de usuarios y terapeutas de las llamadas terapias naturales tiene una idea formada sobre la terapia floral de Bach; en este artículo me gustaría incidir sobre este asunto.

Conocí las Flores de Bach en 1982. Empecé a dedicarme profesionalmente en 1992. Al profundizar en la terapia, me di cuenta de que existía una gran diferencia entre dar y tomar Flores de Bach como un acto esporádico, ocasional, y una terapia floral de fondo.

Cuando tomamos las esencias florales prescritas como complemento de otra terapia, o bien por iniciativa propia, o incluso las damos a familiares y amigos, entramos en el primer concepto: el de <dar y tomar>. En el segundo caso, hablamos de un proceso terapéutico de fondo, un espacio, tanto conceptual como físico donde se construye una relación de acompañamiento entre un terapeuta y un cliente. El terapeuta configura un marco terapéutico, un espacio donde tendrán lugar los encuentros, en el que el cliente será acompañado durante el tiempo que él desee en búsqueda de unos objetivos consensuados con el terapeuta floral.

Flores de Bach: Gorse

¿Pero no es acaso el efecto de las flores siempre el mismo? Yo estoy convencido de que las esencias florales siempre actúan y que en todas las circunstancias tienen algo que aportar. Lo que ocurre es que, para sacar el mayor provecho de ellas, siempre es mejor el acompañamiento de un terapeuta cualificado.

Desde mi perspectiva, el terapeuta floral no es ni un médico ni un sanador, sino un colaborador. Es un acompañante de un camino, difícil o fácil, emprendido y decidido por el cliente… En ese camino, el terapeuta puede ayudar a ver las cosas que el cliente, porque va demasiado rápido, o porque está bloqueado, no advierte. Este acompañamiento, para ser eficaz, y armónico debe realizarse con respeto, con empatía. El terapeuta camina con el cliente, al ritmo que este le marca, no importa si ese paso es rápido o lento. En el viaje, el terapeuta lleva una mochila con mapas del recorrido, agua, pañuelos de papel y un preciado tesoro, las Flores de Bach… Al buen terapeuta floral le encanta caminar, le gusta acompañar a la gente y ya lo ha hecho muchas veces…

Saliendo de la metáfora anterior, en el encuadre floral el buen terapeuta sabe gestionar las expectativas del cliente, aclara sus dudas y lo tranquiliza en los momentos difíciles. También le hace de espejo para que se vea, para que se haga sus propias preguntas y sepa responderse. Le ayuda también a trazar los objetivos de la terapia y a hacerse consciente de los cambios que se van operando. Al mismo tiempo le acompaña utilizando las flores, y siempre de forma respetuosa y ética, a encontrar las herramientas y recursos que existen en su interior y que le van a ayudar a conocerse mejor y a resolver sus problemas.

Flores de Bach: Castaño de Indias

Son muchas las veces que no aprovechamos el potencial de las flores, tanto por desconocimiento técnico de las mismas, como por no entender bien sus efectos o los mecanismos que se activan en nuestro interior. Esto hace que mucha gente las deje de tomar antes de lo que sería conveniente, se asuste al percibir síntomas que no sabe gestionar o, lo que es muy frecuente, las tome en posologías no adecuadas.

Las Flores de Bach son auténticos catalizadores de información, inteligencia emocional en estado líquido. Cualquiera que sea el nivel de intervención en el que nos situemos, las esencias siempre están en disposición de aportarnos lo mejor.

Como conclusión me gustaría remarcar que el <dar y tomar> Flores de Bach juega un papel importante y ayuda a muchas personas, no requiriendo en general la actuación de un terapeuta. Sin embargo, una terapia floral de fondo, con un terapeuta cualificado como acompañante, refuerza el efecto, lo contextualiza y ayuda a sacar el máximo provecho de las esencias.

A continuación ofrezco un cuadro que he elaborado y que explica los diversos niveles de utilización de las esencias florales. Los niveles I y II están relacionados con el <dar y tomar> flores, y el III con la terapia floral de fondo.

I. Nivel elemental

Posibles resultados en un plazo inmediato. Autodidactas o formaciones de fin de semana.

Botiquín doméstico. Pequeñas intervenciones tipo Rescue Remedy y algunas aplicaciones locales. Rabietas, nerviosismo, dolores…

 

II. Nivel medio

Previsión de resultados inmediatos y a corto plazo. Formación de 30 a 40 horas.

Acompañamiento de algunas terapias, como Naturopatía, Quiromasaje, Reflexología, etc. Tratamiento de estados circunstanciales: desánimo, agotamiento, problemas de adaptación, duelo, estrés, etc. Aplicaciones locales. Posibilidad de auto tratamiento elemental.

III. Nivel profesional

Resultados a medio y largo plazo

Alrededor de un año de formación (120-150 horas).

Terapia Floral como principal. Tratamiento de fondo de la personalidad. Ayuda en enfermedades diversas. Crecimiento personal (espiritual) y bienestar general. Labor preventiva.

Tabla modificada del libro Flores de Bach, Recursos y Estrategias Terapéuticas. Ricardo Orozco y Carmen Hernández Rosety. El Grano de Mostaza. Barcelona, 2013.

Ricardo Orozco. Director del Institut Anthemon

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