• Autora: Carmen Mateu Albert
  • Categoría: Naturopatía

Aceites esenciales

Los aceites esenciales son concentrados puros de esencias con grandes cualidades cosméticas. Aunque ya eran utilizados por los hombres primitivos para tratar y curar heridas e infecciones, dejaron de utilizarse en favor de la medicina. En la actualidad vuelven a tener gran relevancia e importancia para el tratamiento de la piel. Gracias a los avances actuales, sus bondades y propiedades no han hecho más que reafirmarse o incluso ampliarse.

Los aceites esenciales se extraen de la flor, la hoja, la corteza, el tallo o la raíz de una misma planta. Para conservar sus propiedades deben poseer la característica de quimiotipados. El quimiotipo es la clasificación de los aceites que contiene una planta. Define la cantidad de moléculas puras del aroma que contiene dicha planta y le otorga una cualidad terapéutica demostrada.

La mejor forma para conservar los aceites esenciales es envasarlos en frascos de cristal tintado. El vidrio permite conservar mejor las cualidades de los aceites y el tintado protege al producto de los rayos solares sin alterar su composición.

Aceites esenciales

EXTRACCIÓN Y CULTIVO DE LOS ACEITES ESENCIALES

Para extraer los mejores aceites esenciales, las plantas deben cultivarse mediante métodos ecológicos o que procedan de plantas salvajes. Esta última opción puede ser poco probable teniendo en cuenta la demanda de aceites esenciales y las grandes cantidades de plantas necesarias para obtenerlos.

El método más utilizado para la extracción de los aceites esenciales es por destilación al vapor de agua. Con este método se mantienen mucho mejor sus cualidades. Para que los aceites esenciales mantengan sus valores curativos deben ser totalmente naturales sin sufrir adulteraciones y además puros, que no incluyan otros aceites esenciales próximos.

Los aceites esenciales contienen propiedades terapéuticas. Son capaces de penetrar en las capas más profundas de la dermis e influir incluso en el sistema nervioso.

PROPIEDADES DE LOS ACEITES ESENCIALES

Antibacterianas: Un principio se considera antibacteriano cuando es capaz de destruir las bacterias (bactericidas) e inhibir su crecimiento (bacteriostáticos). Cualidades óptimas para el tratamiento de heridas o acné. Se clasifican como antibacterianos los aceites esenciales de tomilllo linalol, palo de rosa, árbol de té y laurel.

Antivíricas: Son aquellas sustancias naturales que destruyen los virus que se han instalado en un organismo e impiden su reproducción. Estos virus son causantes de herpes labiales y verrugas. Los aceites esenciales capaces de combatirlos son los citados anteriormente y otros como el eucalipto radiado, el niaulí y el romero cineol.

Antifúngicas: Son sustancias capaces de combatir y eliminar los hongos. Afectan a zonas del cuerpo como uñas, pelo, pies así como otras partes del cuerpo. Los aceites esenciales adecuados para tratarlos son el pachulí, verbena exótica, geranio de rosa de Egipto y espliego.

Antiparasitarias: Son las sustancias capaces de actuar contra los parásitos cutáneos como piojos o larvas y eliminarlos. Dependiendo del tipo de parásito, este podrá vivir indefinidamente en la parte cutánea que habita o lo hará por un período determinado. Para combatirlos los aceites esenciales que se pueden utilizar son eucalipto mentolado, romero alcanfor o boldo.

Antiinflamatorias: Enfermedades cutáneas de carácter inflamatorio como psoriasis, eccemas, dermatitis pueden ser tratadas con aceites esenciales como ilang-ilang, incienso, mirra, lavanda o manzanilla.

Antialérgicas: Son aquellos aceites esenciales capaces de eliminar o aliviar una reacción alérgica como la manzanilla, incienso o mirra.

Astringentes: Son sustancias capaces de retraer los tejidos y cicatrizarlos. Los aceites adecuados serán espliego, salvia o geranio de rosa de Egipto.

Los aceites esenciales al contener una concentración tan alta podrían producir reacciones alérgicas en personas con determinados tipos de piel y con tendencia a irritaciones. Para evitarlo, se aconseja depositar una gota del aceite esencial en la muñeca y esperar durante unos minutos para observar si aparece una alteración cutánea o produce picor o escozor fuerte.

Por las características de la piel se desaconseja el uso de aceites esenciales en mujeres embarazadas, durante el período de lactancia y en niños menores de 7 años.

Carmen Mateu Albert. Naturality.es

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